Me laaargo. No, no para siempre, esta vez prometí que no abandonaría a mis lectores, pero por razones de la vida, tengo que partir. Paso a contar.
Como si no bastara el maltrato diario de los profesores universitarios, aburridos de la misma tontera, decidieron llevarlo a otro nivel, una forma de maltrato más sofisticada y camuflada de algo más. He aquí la nueva receta maquiavélica de tortura china, que cual Mr. Burns, el Señor Verdugo (es el apellido del director de escuela, muy apropiado) y sus secuaces inventaron en la facu:
Tome a un montón de estudiantes de 18 a 23 años; sáquelos abruptamente de sus vacaciones; métalos en un bus sin calefacción (ni aire acondicionado) en pleno invierno; hágalos viajar en el mismo doce horas sin interrupciones, y agrégue a eso una buena dosis de caminata matutina por santiago (de chile) con croquera en mano, y sin desayuno ni ducha, para un mayor efecto, prolongue el tour hasta el anochecer; agregue unas horitas más en el bus;
luego, engáñelos con cabañas cómodas, baños y desayuno (incluye tostadas con palta y queso) y hágalos subir a la punta de la cruz del milenio con croqueras de trupán de 30x77cm (de 5 mm de ancho, se recomienda de 10 para aumentar el sufrimiento), y asigne 40 croquis panorámicos de coquimbo; devuélvalos al bus (que para entonces tendrá un muy particular olor a pijama), y llévelos al infierno, o parecido: un camping en medio de la nada (nota: para incrementar el sufrimiento de los alumnos, se recomienda al señor profesor alojarse en cabañas cercanas al lugar de campamento, con todas las comodidades posibles). Si esto no le parece suficiente, el señor profesor puede añadir la guinda al maquiavélico pastel ya preparado: una entrega c
on comisión externa, y si quiere ser más malo todabía, espolvoree (generosamente) plazo de una semana para tener el proyecto terminado.
Y ése era el mail que nos llegó a todos antes de hacer el viaje de taller de este año; bueno, no exactamente, tengo que decir que mi transcripción es bastante pintoresca, pero el fondo es el mismo. El mail era un eufemismo gigante, que yo pude traducir con considerable éxito. Hoy me despido de mis comodidades (¡snif!), mi baño dentro de la casa, mi ducha dentro de la casa, mi desayuno de chocapic con yoghurt, mi cama calentita... Pero ¡já!, los reverenciados maquiavelos no contaban con la astucia de quien les escribe: sí, va a haber s
ufrimiento, y penas físicas (y morales) en el camino... ¡pero!, no he llegado donde estoy viendo solamente el lado oscuro de las cosas, ¿qué veo yo? bueno:experiencias nuevas,como un safari pero en la playa; cuando se está rodeada de un paisaje tan bonito, se puede una olvidar de las penalidades sufridas, cerrar los ojos, escuchar el mar... ¡e imaginarse que no es un camping! si no que un hotel de mil estrellas, con vista al mar desde todos los asentamientos, cocina abierta las 24hrs, con zoologico propio (incluye delfines nariz de botella, nutrias, uno que otro pinguino de humboldt,lobos marinos, gaviotas de cabecita negra, y creo que albatros...), además de amenas reuniones al lado de la fogata, casino (siempre hay naipes dando vueltas por ahí); embarcadero propio, y paseos en bote a una isla desierta y paradisiaca, en compañía de delfines...
Al final, las cosas son como una quiere que sean, depende del ángulo con que se miren. ¡Podran quebrar todos mis huesos, moretear todos mis músculos, matarme de hambre y de frio, pero no quebrantarán mi espíritu aventurero!
Au revoir mes amis!! Hasta la vista y cuidense.
vuelvo en una semana, y espero que con muchas historias para su entretenimiento.
Hoy la cronista viene a alegar, con la lengua depilada.







